Por Zahra Ismail
El 15 de noviembre de 2006, 23 personas procedentes de diferentes partes del mundo se reunieron en un lugar llamado Casa de Shalom, en Nairobi, Kenya, para participar en el primero de todos los cursos de adiestramiento básico para reservistas de Las Fuerzas.
Me sentí honrado y emocionado por haber sido invitado a formar parte de un paso tan monumental como éste para la organización. Mi inclinación hacia el logro de la paz comenzó a una edad muy temprana, cuando llegué a conocer, por primera vez, la cantidad de horrores que la guerra y la violencia dejaban a su paso. Constantemente bombardeaba a mis padres con preguntas acerca de por qué esas cosas ocurrían y por qué nadie hacía nada para detenerlas. En la medida en la que iba creciendo, aprendí acerca de la no violencia y de la lucha no violenta y comencé a encontrar respuestas a muchas preguntas.
Mi deseo de trabajar para la organización Fuerzas de Paz No Violentas (Las Fuerzas) ha sido producto de este viaje y, en la medida en la que aprendía más acerca de la visión de Las Fuerzas, sentía que podía alcanzar mis aspiraciones de contribuir al trabajo a favor de la paz, comprometiéndome a trabajar de manera continuada para lograrlo; lo único que hizo el entrenamiento fue reforzar aún más este deseo.
El entrenamiento representó tanto una apertura, como un reto mental, cuando se empezó a centrar en la conciencia propia y la autorreflexión. Esto nos permitió llegar a tener una comprensión aún mayor acerca de la no violencia y de otras estrategias a desarrollarse durante acciones no violentas, entre las cuales se encuentran el acompañamiento, la presencia, la observación y la evaluación. El entrenamiento incluyó yoga en las mañanas, reflexiones entre los compañeros, noches culturales para la autoexpresión y el aprendizaje cultural, aprendizaje práctico a través de simulaciones y excursiones a Kenya, para aprender acerca del país y también para poner en práctica las destrezas que aprendimos durante la adiestramiento. Además, nos involucramos con la comunidad; aprendimos acerca de las diferentes organizaciones de paz en Kenya y tocamos música con músicos asombrosos y con bailarines, activistas, líderes comunitarios y personas que simplemente eran extraordinarias.
Venir a África del Este ha sido algo muy significativo en mi vida; hace más de 35 años, mis padres habían emigrado desde una población cercana a Tanzania hacia Canadá, y esta era la primera vez que alguien de la familia regresaba. Ser el primero en volver fue una experiencia abrumadora. Este viaje me permitió comprender mejor a mi familia y a mi comunidad y me dio una visión mucho más clara de su historia y de las luchas, esperanzas y sueños que dejaron atrás, así como también de los nuevos sueños que empezaron a crear una vez que iniciaron su viaje a Canadá.
Zahra Ismail,
Canadá.
Participante del programa de adiestramiento que se desarrollo en Nairobi durante los meses de noviembre y diciembre del año 2006.

